PROYECTOS CONCLUIDOS

Libertad de Prensa

La libertad de expresión o de palabra fue consignada por la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789; lo había sido antes por la Bill of Rights (1688), durante la “Revolución gloriosa” inglesa y por la declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776). La Constitución de Cádiz hizo suya esta libertad, la cual fue retomada después por las Constituciones hispanoamericanas. La garantía de esta libertad era demanda Ilustrada, parte de ese movimiento orientado a sacudirse “el estado de tutela” en que se consideraba que se encontraba la humanidad y que exigía condiciones para que el individuo pudiera pensar, manifestar y difundir sus ideas sin previa censura y con amplios márgenes de tolerancia.​

Pero la definición misma de libertad de expresión —de la que se deriva la libertad de imprenta, si bien tiene un estatus propio—  ha estado siempre atada a la noción de  restricción,  pues la posibilidad de su ejercicio ha sido invariablemente considerada en relación con el interés colectivo. De esta suerte, las libertades de expresión y de imprenta han existido acompañadas de limitaciones —reglamentarias o de hecho, impuestas o autoinfringidas— y, con enorme frecuencia, también de represión. De esta suerte, la historia de las libertades de expresión y de prensa es también la historia de sus limitaciones. Este proyecto busca acercarse a estas dos historias inseparables.​​

Violencia electoral en México, 1812-1912

En el proceso de construcción y consolidación estatal del México decimonónico, prensa y elecciones representaron dos formas muy importantes de hacer política, formas además a todas luces imbricadas. De hecho, al concluir el proyecto “Prensa protagónica y procesos electorales” fue posible afirmar que en aquel México se construyó una maquinaria electoral estrechamente ligada a la acción periodística. Ahí mismo notamos que durante todo el siglo XIX aparecía la violencia electoral como una constante, con momentos de mayor o menor intensidad, de hecho o como amenaza. La violencia política, entendida como una forma de lucha que infringe, de manera intencional, daño físico o moral a las personas con miras a inclinar o definir un proceso político en determinada dirección, constituyó otra de las formas de hacer política a lo largo del siglo XIX mexicano. Y la prensa hizo de esa violencia objeto de debate público.
          ¿Es posible pensar que, en condiciones de debilidad del poder público como lo fueron largas décadas del siglo XIX mexicano, la violencia haya sido casi consustancial a los procesos electorales y que la prensa haya sido no sólo testigo de tales formas de violencia, sino que haya tenido una parte protagónica ella misma (como objeto de violencia, como incitadora, como ofensora o como elaboradora de un discurso en torno a ella)? El presente proyecto se propuso explorar cuestionamientos como éstos a partir de un conjunto de estudios de caso que atraviesan el siglo XIX mexicano. Con esta propuesta, más allá de un anecdotario de la violencia electoral, nos interesó ver a la prensa como protagonista de esos procesos y tratar de ponderar el lugar de la violencia política en la dinámica electoral del México siglo XIX. El libro Cuando las armas hablan, los impresos luchan, la exclusión agrede… Violencia electoral. México, 1812-1912 ​fue la obra que se generó en el marco de este proyecto.

Historia electoral latinoamericana

Al arrancar el siglo XIX, los países de América Latina abrazaron el principio de la soberanía popular y la república representativa como forma de gobierno. Si partimos de la experiencia gaditana –sin perder de vista el impacto desigual que dicha experiencia tuvo en las diferentes regiones del subcontinente–podemos decir que nuestra historia electoral tiene ya más de 200 años. De cara a este pasado secular y desde hace ya varias décadas, los estudiosos de la historia política latinoamericana se afanan por dejar atrás los recuentos de fraudes y vicios electorales en favor de una mejor comprensión del significado de los comicios en la construcción de los poderes públicos en nuestros países.
          También desde hace varias décadas, estos mismos historiadores iniciaron un fructífero diálogo entre sí que ha permitido avanzar en el conocimiento acerca de los procesos de construcción de nuestra cultura electoral. Con este proyecto participamos de ese compromiso por entender mejor nuestra historia política y buscamos contribuir a ese diálogo abierto en torno a la historia de la cultura y las prácticas electorales latinoamericanas con la publicación del libro Contribución a un diálogo abierto. Cinco ensayos de historia electoral latinoamericana.  

Prácticas electorales decimonónicas

En este proyecto se procuró extender el análisis y las interpretaciones que habían resultado del rescate de fuentes que arrojó el proyecto anterior. Los investigadores que habían participado en la pesquisa de documentación, así como en su explicación y presentación, se abocaron en esta ocasión a la construcción de monografías que dieran cuenta de diferentes momentos electorales. Como resultado se publicó el libro Elecciones en el México del siglo XIX. Las prácticas, en dos tomos, obra que contiene 17 estudios de caso de prácticas electorales en diferentes tiempos y lugares del país entre 1812 y 1900. Su elaboración a partir de la consulta de fuentes primarias antes poco exploradas permitió superar lecturas tradicionales –aquellas que sólo veían en los procesos electorales fraudes y manipulación–, en favor de una mirada más comprensiva de su lugar y significado en la construcción y consolidación de las instituciones políticas mexicanas.
          Así, se ha mostrado que las elecciones en el siglo XIX mexicano tuvieron un lugar y una función política fundamental que iba mucho más allá de un simple ritual legitimador de gobiernos republicanos. Tuvieron gran centralidad en la construcción de los poderes públicos, así como en los procesos de articulación de la sociedad política en sus diferentes niveles y momentos. Normas y prácticas electorales se transformaron a lo largo del siglo y dieron lugar a procesos que, con periodos de mayor o menos inclusión, crearon espacios de negociación y participaron en la dinámica de organización política de un complejo país, mayoritariamente rural y con instituciones fundadas sobre la base de fuertes poderes territoriales.

Fuentes para la historia electoral

El proyecto supuso un esfuerzo colectivo por contribuir al rescate y estudio de fuentes para escribir la historia electoral decimonónica mexicana. Como resultado, se publicó el libro Elecciones en el México del siglo XIX. Las fuentes, mismo que reúne trabajos originales para avanzar en el conocimiento de la historia electoral mexicana, tanto en el rescate documental como en el aspecto metodológico a fin de explicar la historia comicial con la concurrencia de diversas fuentes.
          En suma, el libro resultante de este proyecto se fijó el propósito de motivar el interés en el estudio de la historia de los procesos electorales en el México del siglo XIX y de aprehender su significado a través del planteamiento de diferentes y renovadas preguntas; así, se procuró proponer rutas de investigación y de análisis de fuentes que permitan generar y compartir nuevos conocimientos a fin de poder brindar respuestas distintas a viejas inquietudes. De este modo y en un plano más general, hacer una invitación para repensar el siglo XIX mexicano, sobre todo la historia política.

Prensa protagónica y procesos electorales

Las formas de hacer política en el Mexico del siglo XIX eran de lo más diversas. Incluyeron desde la interacción personal apoyada en las redes sociales más tradicionales hasta la acción asociativa; desde la arenga pronunciada en la plaza pública o el sermón en el púlpito, hasta los agudos debates parlamentarios; desde los corrillos formados en palacio hasta la movilización callejera; y desde los coloquios organizados en torno al café, la tertulia y el gabinete de lectura hasta el pronunciamiento militar. Entre estas maneras de hacerse oír, de negociar, de dirigir o de gestionar, la prensa periódica y las elecciones tuvieron un lugar central a lo largo del siglo. Este proyecto se planteó un primer acercamiento a estas dos formas de hacer política y se interesó, sobre todo, en la relación tejida entre ambas. Porque la prensa periódica constituyó no sólo parte medular del sistema de información impresa del México moderno; también fue foro de múltiples opiniones y debate, lugar de definición de lenguajes y proyectos, escuela de lectores y espacio de luchas por posiciones de mando. Junto con logias, facciones y partidos, los periódicos articularon a la sociedad política y participaron en las pugnas por los repartos de poder. Como tales, junto a los comicios, condición de posibilidad de todo gobierno representativo y centro de la arena política decimonónica​, se erigieron en componentes fundamentales de la política de la época. Como resultado de este proyecto se publicó el libro colectivo Prensa y elecciones. Formas de hacer política en el México del siglo XIX.